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Alfabetizar en euskera
KILI-KILI nació para los niños que hablan euskera desde la
cuna y que no van a la ikastola.
Hoy miles de ellos en todo el país.
En 1966 la ikastola no estaba tan implantada en la sociedad
vasca como en la actualidad. En
aquellos años se planteaba la urgente necesidad de alfabetizar a los
niños vascoparlantes en su propio idioma: partiendo de la lengua
dialectal y familiar, enseñarles a leer, escribir y conocer las
reglas gramaticales.
Comenzaron primero en Vizcaya, a través de Euskerazaleak.
De aquí pasó en 1969 también a Navarra, a través de la
Institución Príncipe de Viana de la Diputación Foral.
Después a Guipúzcoa, por medio de la asociación
Euskeralagunak de Eibar, gemela de Euskerazaleak de Bilbao.
Y finalmente a Alava, a requerimiento de la propia Diputación
Foral.
El método se basa en unos cuadernos que los niños deben
rellenar. “Lan eta lan”
(trabajo y trabajo) son su título.
Se distribuyen por provincias.
Se destina primordialmente a niños y niñas de siete a diez años
de edad, a modo de primer grado de alfabetización.
Más de 20.000 en conjunto.
La meta es un euskera vivo y fácil.
Basado en el mismo que los niños utilizan en casa.
No se trata de aprender un tipo u otro de euskera; mal o bien,
mostrar gráficamente lo que ya conocen de oído.
El paso siguiente, los niños de once a catorce años. Esta es la edad más significativa. Si entonces el euskera de estos niños se mantiene y enraíza
bien, perdurará ya para siempre.
Participación
activa
Los cuadernos
“Lan eta lan” se complementan con un interesante calendario de
excursiones, fiestas y concursos. Todo un mundo de organización en
torno al niño euskaldún. KILI-KILI se ha convertido en un movimiento
con garra.
Más de nueve mil niños tomaron parte en el KILI-KILI Eguna
celebrado en Bilbao el pasado 9 de octubre.
Quince mil se habían apuntado, de todos los rincones de
Euzkadi, pero ante los acontecimientos de la víspera (muerte de
Augusto Unceta de Guernica) se registraron importantes ausencias.
La jornada fue una fiesta completa.
La convivencia entre niños de distintas provincias y diferente
dialecto euskérico fue la tónica más significativa.
En el entramado organizativo, dantzaris, desfile por Bilbao,
juegos, pinturas, comida de hermandad, un emocionante Agur Jaunak
final, etc.. Todo en torno a concursos de redacción y cultura vasca.
La correspondencia con los niños es otro capítulo original.
Desde su fundación, KILI-KILI ha movido una importante
corriente de opinión y comunicación, en euskera y en torno al
euskera, desde los caseríos y aldeas hasta la ciudad.
Son numerosas las cartas, opiniones, sugerencias y saludos que
los propios niños envían a KILI-KILI.
Incluso de padres. Contando sus experiencias con el estudio euskera, a veces in
el permiso de los padres porqué éstos temen que les perjudique el
conocimiento del castellano... Todo
un mundo, el de la problemática euskaldún, protagonizado por los niños.
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