Home

Home

Compras

Compras

Noticias

Noticias

Txiki Web

Txiki Web

:: Casco Viejo Bilbao ::

"Tu lugar de encuentro"

  :: Vamos de compras
  :: Tiendas On - Line
  :: Área de Empleo
  :: Txiki Web
  :: Noticias
  :: Encuestas
  :: Revista "Egun On"
  :: Conjunto Histórico
  :: Cómo llegar
  :: Links de interés
  :: Agenda cultural

:: Asociación ::

  :: Carta Bienvenida
  :: Objetivos
  :: Órganos de Gobierno
  :: Comercios Asociados
  :: Área Asociados
  :: Dónde estamos

   ::. Personajes que dejaron huella .::

CANTERA DE ARTISTAS 

          Además de inspirador de las musas, el Casco Viejo ha visto nacer a buen número de intelectuales y ha sido sede o motivo para el desarrollo de sus obras.

      MIGUEL DE UNAMUNO, prolífico escritor y filósofo, nació en el número 16 de la calle Ronda, donde hoy le recuerdan una placa y un busto. Su seguidor principal, Ángel Ortiz Alfau, evocaba cómo “Don Miguel invitaba a pensar, repensar y contradecir”. Por algo se exilió por su oposición al dictador Primo de Ribera (en Fuerteventura). Alfau atesoraba la obra del profesor y rector en Salamanca, en la que destacan, en referencia al “botxo”, los libros “Recuerdos de niñez y mocedad” y “Sensaciones de Bilbao”. La revista “Hermes” recogió muchas reflexiones de este seguidor del realismo y el positivismo. Una plaza, al pie de las Calzadas de Mallona, lleva su nombre.

      JUAN CRISÓSTOMO DE ARRIAGA nació en 1806 en el número 12 de Somera y vivió tan sólo 20 años. Con 13, ya compuso su primera ópera, “Los esclavos felices”, en el Conservatorio de París. La musa que eleva su lira al cielo en el Museo de Bellas Artes lamenta la muerte tan temprana del precoz y fecundo autor que da nombre al teatro municipal.

      “Artecallero” fue su descendiente EMILIANO DE ARRIAGA, escritor costumbrista del siglo XIX, época en la que, según Ángel Ortiz Alfau, “se escribió mucho del Bilbao más Bilbao, cuando la Villa contaba con unos 15.000 habitantes”. Arriaga plasmaba en sus libros un Bilbao campechano, laborioso y tranquilo. Los artículos literarios de este autor son muy reconocidos, así como su “Lexicón”, reeditado en 2002, y que está considerado el mejor archivo de la palabra hablada del Bilbao de ese siglo.

      PANCHO BRINGAS ilustró alguno de los libros de Arriaga, como “La Pastelería” (1908). El dibujante habitaba en la calle Ronda, en una casa definida por el costumbrista como “alegre mansión donde se cernía la dicha”. Este artista plasmó escenas de la Villa en carteles y dibujos.

      El filólogo PEDRO DE MÚGICA, somerano como el músico Arriaga, escribió en un periódico local de Berlín –donde impartía clases de castellano- sobre el “chimbero literato” Unamuno, de Emiliano de Arriaga, etc. Contaba de este último cómo “obligaba a sus convecinos” a visualizar el Bilbao de su época. Desde Alemania, siempre tuvo puesta la mirada en el “botxo”.

      Un pintor ineludible de la Villa es el también precoz AURELIO ARTETA (Bilbao, 1879- México, 1940), quien con sólo trece años ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao y, un año más tarde, en la de Valladolid. Algunas dificultades no impidieron que estudiara después en Madrid y París (donde se inspiró con Gauguin, Cezanne y Lautrec) y que su retrato humano, urbano e industrial de Bilbao y su Ría le llevaran a obtener el Premio Nacional de Bellas Artes.

      GREGORIO BALPARDA, jurisconsulto e historiador, nació en Santa María en 1874, en plena guerra carlista, y murió precisamente en la contienda civil de 1936, por defender el honor de su profesión jurídica. Doctor en 1898, fue alcalde de Bilbao en 1906 y combatió el nacionalismo desde su ideología liberal.

      Entre los artistas que desarrollaron buena parte de su labor en Bilbao destaca JESÚS GURIDI, quien, aunque nacido en Gasteiz (1886), su formación musical la realizó en la Villa, donde ejerció de organista en Santiago y dirigió la Coral, mientras componía la mayoría de sus obras. Andrés Isasi, Jesús Arambarri y él conformaron el trío musical de su tiempo más importante en Bilbao. 

A PIE DE CALLE

          Los escritores que han reflejado el pulso de la Villa durante siglos son los que nos dejan el mejor legado costumbrista. Además de Emiliano de Arriaga, Miguel de Unamuno y Ángel Ortiz Alfau, el socialista INDALECIO PRIETO es uno de los principales “retratistas” del Bilbao de los siglos XIX y XX. Nacido en Oviedo y diputado en las Cortes (1918), ocupó las carteras de Hacienda y la de Obras Públicas en el Gobierno provisional de la República y vivió en México, donde conferenció con recuerdos de la Villa que adoraba este incisivo periodista y brillante escritor.

      A través de estos autores, llegamos a una serie de personajes como PERU ARLOTEAGABEITIA, quien, “clásico tipo de aldeano vascongado”, cayó por Somera, para bien comer “ande Retolasa”.

      En el Café Madrileño de Somera –narra Prieto-, el viejo LELOUP, “magnífico guitarrista ciego” padre de otro guitarrista que formó pareja con Miguel Lamano, daba conciertos a primera hora de la tarde, mientras sonaban las fichas del dominó sobre la mesa.

      En una zona eminentemente mercantil, destacan las pinceladas de los antaño comerciantes del centro histórico. En Artekale destacaba la droguería de BARANDIARAN y, en Tendería, la confitería de MANUCANELA. En esta última, pródiga en tenderos de ropa, moró el fuerte mercader MANUEL DE IRIARTE y los hermanos CORTECEMAS, francos y acaudalados. En Belostikale estaba la tienda-bazar de EMILIANO AMANN, cuyo exterior estaba decorado en madera. En Carnicería Vieja, el liberal MICHEL AZAOLA tenía a principios de siglo XX una tienda de bacalao. El relojero LUIS BRINGAS tenía su establecimiento en la Plaza Nueva.

      El restaurante más antiguo de la Villa, Retolaza, fue creado por MANUEL RETOLAZA y MARÍA IRUSTA. Por ser nido de artistas, políticos e intelectuales, en la guerra civil se prohibió reuniones en él.

      A principios del siglo XX, el que fuera delantero del Athletic de Bilbao, Rafael Moreno, “PICHICHI”, se consagró como el primer gran goleador del fútbol del Estado, dando nombre hoy al trofeo al máximo realizador en Liga. Ya se le apodó así desde niño, ya que era el más pequeño de su equipo. Veloz, fuerte, con disparo potentísimo y buen regate, ingresó en el Athletic en 1911, en el que fue la estrella indiscutible, y sobresalió en las Olimpiadas de Amberes de 1920. Aurelio Arteta lo inmortalizó y un busto lo preserva hoy en San Mamés.

 

Volver

 

www.CascoViejoBilbao.com

Política de privacidad   |   Publicidad  |   Condiciones de servicio

© Asociación Comerciantes Casco Viejo Bilbao ®