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::. Edificios emblemáticos .:: |
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Teatro
Arriaga
Después
de que un incendio acabara con su predecesor, corría el año 1890
cuando la Villa de Bilbao inauguró este emblemático edificio, el
cual viene cumpliendo las funciones tanto de punto de encuentro social
como de teatro.
Si
caminamos por el puente del Arenal, junto a él nos encontraremos con
esta obra del arquitecto Joaquín Rucoba que tomó el nombre, en 1902,
del ilustre compositor Juan Crisóstomo de Arriaga, nacido en la
bilbaina calle Somera y que en breve dará también nombre al futuro
Palacio de la Música de Bilbao.
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En
su construcción fue inspirado en la Ópera de París y tuvo que ser
restaurado en 1987 tras los terribles daños sufridos por las
inundaciones de cuatro años antes.
Esta
joya arquitectónica sigue contando hoy en día con mobiliario de la
época, mientras que el toque más moderno se encuentra en los
camerinos, que acogen a artistas de relevantes nombres y de artes escénicas
que abarcan desde el tradicional ballet hasta “performances”,
espectáculos todos ellos realizados tanto por compañías estatales
como internacionales.
La
Bolsa
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Hablar
de la Bolsa no es únicamente hablar de un edificio de gran riqueza
ornamental, sino de un lugar del que miles de personas hacen uso por
sus amplias y diferentes ofertas, ya que abarca ámbitos que van desde
sedes de varias asociaciones, hasta una oficina del Registro General
Municipal.
De
este modo, conferencias, cursos, información... de todo tiene cabida
en este lugar que actualmente es el Centro Cívico del Casco Viejo.
El
palacio que hoy en día llega hasta nosotros y que fue construido
sobre una estructura previa cuyo origen puede situarse en la Edad
Media data del siglo XVIII y es vigilado desde su entrada por la
eterna y perpetua mirada de la Virgen de Begoña, y no solamente por
la hornacina que se encuentra en su entrada, sino porque, como anécdota,
cabe señalar que es esta puerta el único sitio de todo el Casco
Viejo desde donde se puede ver la Basílica de Begoña.
También
las inundaciones hicieron mella en este edificio que, a pesar de su
nombre, nunca albergó ningún tipo de actividad bursátil. Así, esta
denominación se originó debido a que desde la segunda mitad del
siglo XVIII fue un lugar destinado a un comercio de ferretería con el
indicado nombre, el cual se desarrolló precisamente hasta las
inundaciones de 1983.
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En
nuestros días, el Centro Cívico alberga a numerosas asociaciones
culturales y sociales que desarrollan su actividad en sus aulas y
salones. También funciona en el mismo el más importante Centro de
Información Juvenil de Bilbao, acogiendo además la mencionada
oficina del Registro General Municipal.
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Biblioteca
Municipal
Hoy
en día, este edificio ubicado en el número 4 de la calle
Bidebarrieta se ha convertido en una de las piezas claves del entorno
cultural de Bilbao. Y es que no solamente cabe destacarla por contener
la Biblioteca Municipal y el Archivo Histórico Municipal, que no es
poco, sino también por albergar multitud de actividades paralelas
como conferencias, cursos o variadas jornadas culturales.
Original
de Severino Achúcarro y contruida entre 1888 y 1890 en estilo ecléctico,
las primeras noticias que llegan a nosotros de la Biblioteca de
Bidebarrieta datan de 1877, año en el que Pablo de Alzola, por aquel
entonces alcalde de Bilbao, hizo un llamamiento a todos los ciudadanos
para donar libros y crear esta biblioteca, que primeramente se
encontraba en el edificio de la Casa Consistorial.
Finalmente,
el Ayuntamiento destinaría este lugar a sus actuales actividades en
1956 y, a excepción de los cinco años que se mantuvo cerrada por los
desperfectos y posterior reparación de los daños de las
inundaciones, siempre ha sido un claro referente cultural para los
bilbainos, tanto antes como después de su restauración hace poco más
de una década.
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Mercado
de la Ribera
Lejos
de ser un mero mercado, estamos ante un lugar que se ha convertido en
uno de los principales puntales dentro del ámbito cultural de la
Villa. Y es que desde hace apenas un par de meses, la parte superior
de este mercado municipal cubierto -el más grande de toda Europa-,
situada en el lugar donde antiguamente se formaba mediante tenderetes
el mercado diario de productos perecederos, se ha convertido en
albergue de importantes actos culturales y sociales.
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Ocupado
por aproximadamente 500 puestos que ofrecen los mejores productos
frescos en pescados, frutas, verduras y todo tipo de carnes, cabe
destacar la zona denominada de las “Aldeanas”, donde agricultores
de los pueblos de alrededor de Bilbao ofrecen verduras y legumbres de
temporada que diariamente recogen de sus huertas.
Por
tanto, productos agrícolas, del mar y de la ganadería se
entremezclan con exposiciones y demás eventos culturales que, además
de por su naturaleza en sí, resultan más atractivos si caben por el
entorno en el que se enmarcan, iluminados por la claridad que a través
de las cristaleras de la parte superior del mercado nos hace más
apetecible, si cabe, visitar dichos acontecimientos.
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Ayuntamiento
Frente
a una escultura de Oteiza colocada al final del puente del
Ayuntamiento, unas escalinatas nos dan paso a las dependencias
principales del Consistorio bilbaino, construido sobre una planta
rectangular, en la que Joaquín Rucoba, tras nueve años de obras,
realizó un edificio ecléctico de gusto neobarroco. Cabe señalar, a
nivel anecdotario, que el quinto escalón que nos da entrada es el
quivalente a la medida del nivel de la ría.
Además
de su belleza a primera vista, quienes visiten el interior del
edificio se quedarán atrapados por la belleza y el exotismo del Salón
Principal o Salón Árabe, siempre iluminado por los rayos procedentes
a través de su gran balconada.
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