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COSAS DEL MEDIEVO

El libro “Bilbao Medieval”, basado en las catalogaciones de los historiadores Enriqueta Sesmero y Javier Enríquez de archivos municipales inéditos, muestra una serie de aspectos del Bilbao de hace alrededor de 700 años cuando menos sorprendentes.

-      Parece ser que el censo de la Villa era entonces de 6.000 habitantes y había transeúntes de anteiglesias cercanas no censados, que trabajaban en el “botxo”.

-      A principios del siglo XVI, se desató una peste bubónica en la ciudad, por lo que se solicitó la ayuda de médicos, los cuales, temiendo por su vida, no acudieron a Bilbao. Un galeno judío sí accedió a venir y mandó quemar las ropas de los bilbainos. Así, consiguió erradicar la enfermedad, pero fue condenado por dejar sin vestidos a los villanos. 

-      Según los documentos, la moral era “relajada”. Había viudas e hijos naturales, así como “mancebas”, como muestran algunos códices, en los que unos abades ¡empuñaban la espada! para rescatar a su amante de la prisión.

LA RÍA, ORIGEN Y DESTINO 

La “arteria aorta” de Bilbao –como vino a bautizarla Pío Baroja- ha sido siempre protagonista de los destinos de la ciudad. En torno a ella creció la urbe; por sus aguas transitaron entonces las mercancías (y hoy lo siguen haciendo), convirtiendo al de la capital vizcaina en el puerto vasco más importante; ha sido pintada, cantada, bailada... y sobre su superficie se han hecho fiestas y homenajes (Athletic, Aste Nagusia, 700 aniversario, etc.).

-      La numeración de las calles de la ciudad se realizó en función de esta importante vía. En el Casco Viejo, al principio fue la Catedral de Santiago la referencia, siendo más tarde sustituida por la Ría.  

VARIEDAD DE GREMIOS

Según José Ángel García de Cortázar, antes de 1300 la sociedad bilbaina estaba dividida en un grupo de armadores de barcos y, tras ellos, había pescadores, tenderos, marineros, ferrones y campesinos. Estos últimos cultivaban el cinturón de huertas y viñedos que se extendían por lo que hoy es El Arenal. 

-      Las Siete Calles estuvieron pobladas durante siglos por todo tipo de profesiones, tal y como lo señalan los nombres gremiales de algunas vías. Al principio, en Artekale, por ejemplo, había calqueros, zapateros remendones; los mercaderesfrancos” bautizaron a Tendería; los pescaderos abundaban en Belostikale y casi se llama la calle Pescadería; Carnicería Vieja estuvo poblada por muchos gremios, pero el matadero fue la que le dio nombre; en Barrenkale abundaban los cuberos, vendedores de bacalao y aceite y los cargueros. 

-      Otras calles gremiales son Cinturería y Sombrerería, cuyas actividades mercantiles y artesanales eran relativas a cintas y sombreros. Luego, estarían los fabricantes de alquitranes y resinas en Estufa, las posadas de El Arenal o la Administración de Correos y Loterías en la calle Lotería. Entre otras.  

AUTONOMÍA DE LAS SIETE CALLES

No cabe duda de que, por contenido y por forma, las Siete Calles tuvieron durante siglos particularidades que las distinguían de las demás. Aquí un par de ellas:

-      En el siglo XV, cada una de las Siete votaba por sí sus representaciones en los ayuntamientos abiertos y en elecciones.

-      En el siglo XIX, cuando se dio un deterioro urbanístico del Casco Viejo, se produjo una proletarización de las Siete Calles, históricamente gremiales, frente a la burguesía, que elegía para residir vías como La Ribera, Bidebarrieta o El Arenal. El hacinamiento humano llevó a aumentar las alturas de algunos edificios y reducir el tamaño de algunas viviendas, con el fenómeno del subarriendo y la compartimentación.

INCENDIO DE 1571

Precisamente cuando la ciudad comenzaba a precisar cierta expansión, por las nuevas inversiones y por razones de seguridad, ocurrió en Bilbao un terrible incendio, en 1571, que obligó a reconstruir las viejas casas de madera y adobe por otras nuevas, de cal y canto. Dicha renovación fue el pretexto perfecto para que el Casco Viejo se ensanchara hacia El Arenal.

ÓPERA TELEFÓNICA

El 31 de mayo de 1890 se inauguró el Teatro Arriaga con la Ópera “La Gioconda”. Los que no pudieron acudir al señero edificio bilbaino se tuvieron que conformar con escuchar la música por teléfono. Mediante pago de una cuota, hubo quienes la “disfrutaron” mediante este singular método.  

-      En el Teatro Buenos Aires cantó Miguel Fleta, con tal “llenazo” que el cantante mandó abrir las puertas para que su voz llegase a los que estaban en la calle por no poder entrar.

INUNDACIÓN DE LA PLAZA NUEVA

Si bien Fernando VII puso la primera piedra y en aquellos días iba a ser bautizada con su nombre, los bilbainos decidieron, por antipatía al monarca ya fallecido, que la emblemática plaza cuadrangular se llamara “Nueva”.

-      Los caprichos de los monarcas dejaron algunas curiosas huellas en Bilbao, como la inundación voluntaria de la Plaza Nueva en 1871 para realizar en ella una fiesta veneciana en honor de Amadeo de Saboya.

AGUADUCHUS E INUNDACIONES

En la historia de Bilbao está visto que las precipitaciones han tenido mucho que ver. Además de las gravísimas inundaciones de 1983 (que afectaron a toda Euskadi y anegaron el Casco Viejo), hubo un gran diluvio en el siglo XV, que supuso una vorágine en la vieja ciudad, y dos inundaciones en 1553 y 1593.  

-     Los aguaduchus eran, según el “Lexicón” de Emiliano de Arriaga, las ríadas. El propio Arriaga habla en un artículo literario de cómo uno de ellos entró en la planta baja de la casa de sus padres en La Ribera de Deusto, destruyendo un violín que quería emular a un stradivarius.

 

RECUERDOS DE EL ARENAL

Originalmente barrio de marineros que tenían por patrón a San Nicolás (venerado en la ermita allí ubicada), sus jardines y paseos fueron a sustituir a partir del siglo XVI a la marisma y el playazo que la Ría bañaba en sus pleamares.

 

-      La alameda se convirtió en punto de reunión y fiesta para los habitantes de Bilbao. Según recoge Indalecio Prieto en “Pasado y futuro de Bilbao”, “en el paseo se confunden, sin distinción, todas las clases sociales, porque Bilbao es por entonces (hace un siglo) una auténtica democracia”. El Orfeón bilbaino dando conciertos nocturnos, antes de hacerlo en la Plaza Nueva; la iluminación a gas de luces rojas y blancas, contorneando, a filas, el muelle; el Boulevard; la señora Pepita y su puesto de caramelos; el cuartel general de los maleteros; el terceto revolucionario de Antonio Cortés y la Real Cámara, los bancos del paseo...  

-      El tranvía urbano, sólo de carga, partía del muelle. Sus oficinas administrativas se hallaban también en El Arenal, en una caseta de madera adosada al muro del puente. En 1876, el primer tranvía partía de Atxuri, se adentraba por el Casco Viejo y terminaba en la Estación del Norte. En 1897 ya contaba con una nutrida red de líneas de mercancías y viajeros.

-      Las crecientes exigencias del tráfago de vehículos fue cambiando las dimensiones de este lugar, por lo que el número de árboles fue disminuyendo. Así, quedó como testimonio de la antigua arboleda el famoso Tilo centenario, que sucumbió en 1948 debido a un fuerte vendaval.

 

 

 

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